La nueva plataforma digital ofrece establecer nuevas comunidades, definir herramientas para el debate y la
participación ciudadana. Este nuevo feedback
gana aceptación en las masas, porque los gobiernos no favorecen el
desarrollo de los ciudadanos, no implementan herramientas para el debate, por
ende la participación ciudadana.
Enfocándonos más en cómo usan los políticos actuales la
herramienta 2.0, hoy el ciudadano no solamente espera la noticia o información
del político, también necesita comunicarse con él, y el uso de esta plataforma
2.0 lo permite. De hecho, la mayoría de ellos ya tiene y utiliza su sitio web,
enlazado con sus cuentas de facebook y twitter. Lo novedoso a este modo es quién es el personaje o autoridad más
importante o influyente en las redes sociales, a tal punto de contribuir en la
creación de portadas en los diarios por cada comentario que realice.
Ahora la supuesta “conciencia cívica” que se ve reflejado en
la web, separa a quienes pretenden dominar las redes sociales de quienes aspiran
a comprenderlas. El resentimiento de años de opresión, de falta de
oportunidades, de no ser escuchados, se refleja en cada comentario que los
cibernautas escriben en las publicaciones. Los políticos al no dominar el
impacto que generará todo post, tiene que someterse a las consecuencias, que
muchas veces hacen que ellos queden mal y sin veracidad en toda su gestión.
Hablamos entonces de saltar desde nuestro viejo modelo de
democracia representativa a un modelo de democracia convencional y abierta, aprovechando
las posibilidades que proporcionan las nuevas tecnologías a los ciudadanos de participar en los
procesos de toma de decisiones de los gobiernos más allá del mencionado
ejercicio del derecho de sufragio o de la participación en organizaciones sociales
tradicionales. Ahora todos podemos estar enterados y comunicarnos con los
representantes teniendo una comunicación horizontal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario